CIUDAD NOSTALGIA
Siempre que veo a Moisés Vargas me intriga. Es raro, porque lo conozco
desde que tenía 6 años y de forma más precisa, desde que mi hermano empezó a ir
a las maquinitas, pero esa es otra historia… Sin embargo, nunca lo acabo de
conocer, las veces que lo veo con esa amplia sonrisa y calidez que lo
caracteriza tiene algo nuevo que contar, sobre sus experiencias y su mundo, un
mundo que parece otro pero que en realidad es el mismo, sólo que él es
especialista en ver aquello que usualmente no nos detenemos a mirar o pensar, y
además, tiene una encantadora forma de explicar las cosas, de tal suerte que me
siento un poco vulnerable y sorprendida también.
La última vez que nos vimos, tuve
la oportunidad de conocer parte de su trabajo y pude percatarme de que esa
fijación por los detalles que tanto llama mi atención, es la misma que expresa
a través de sus piezas, articuladas con sumo cuidado y en las que, a través de
la manipulación de sus elementos logra cargar de una visión estética y social
muy interesante, como su increíble serie “Ciudad Nostalgia” que trata sobre
letreros de hoteles olvidados en la Ciudad de México, o su serie Nature
Trouvee, misma que podrán apreciar al final de la entrevista en el video que
les linkeamos. Y sin más preámbulos, les comparto la entrevista que le hice.
¿Como inició tu
vocación de artista?
Quisiera diferenciar
una cuestión semántica en torno a tu pregunta; considero que la vocación artística
surge de un deseo o inclinación personal para emprender una actividad que te
brinda aptitudes y conocimientos en un campo específico y que se va construyendo
intelectualmente mediante una formación académica. En mi caso, la obra que
desarrollo ha sido más bien un impulso casi incontrolable que surge de mis
entrañas y que me brinda la oportunidad de reinterpretar elementos de lo
cotidiano a partir de algunos detalles que parecieran imperceptibles para los demás
-según deduzco-, en los cuales, encuentro una oportunidad de especie de
fuga que aligera la carga de mi
trabajo profesional y de la vida en sí. En este sentido creo que el término más
justo en mi caso sería el de portador de una “naturaleza creativa alimentada en
parte por la frustración”…
Te explico, cuando
era joven siempre quise estudiar pintura pero no lo hice por recomendación de
mi madre que me dijo: “primero estudia algo que te de dinero y luego pintas lo
que quieras”… así entonces decidí estudiar arquitectura, a la fecha mi
profesión no me da el dinero que mi madre quisiera, sin embargo mi trabajo
paralelo de foto[grafica] aparte de que
me aligera la frustración por no haber estudiado pintura, comienza poco a poco
a rendir frutos principalmente simbólicos, pues la satisfacción que tengo mas allá
de la financiera –que también es importante- es la que me queda del vacio que
mis piezas dejan al partir. Cuando alguien llega a mi casa y me dice: me gusta
esta o aquella obra, OK cuesta tanto, va me la llevo. Entonces es ese testigo
del recuadro blanco que queda en la pared marcado por el polvo el que me hace
pensar que voy en buen camino y que debo seguir adelante, no por una cuestión
de varo a priori pero si por una
cuestión de expresión personal profunda con la cual se identifican aquellos
que, sin yo ser reconocido en el medio, simplemente le apuestan a tener una
parte de mi en algún espacio suyo.
¿Cuál es tu metodología de trabajo?
Realmente no tengo una metodología,
simplemente me identifico con elementos visuales que en el momento me marcan, dan
vueltas y retumban en la cabeza y ahí mismo los registro; siempre cargo con mi
cámara fotográfica por mi trabajo como urbanista, me encanta el asombro que la
ciudad te ofrece cuando deambulas en ella dispuesto a perderte y a descubrir
cosas nuevas. Me llama mucho la atención la manera y las formas en como los
habitantes se apropian de la ciudad, tan monumental físicamente y tan
irreverente socialmente, que gran contradicción…
Me pasa que de repente me clavo en
los detalles que dejan huella de una temporalidad en riesgo de verse perdida o más
bien ignorada, y es ahí donde digo “antes
de que se pierda hay que registrarla y reinterpretarla”, pues dicha temporalidad
está cargada de una belleza intrínseca que vale la pena dejar plasmada,
materializarla en papel y compartirla, utilizando como herramienta de trabajo
una simple cámara fotográfica digital”. De esta relación de asombro y vínculo
intangible surge una obsesión que define el tema y la serie: los letreros
viejos de cines, hoteles o tiendas de esta “Ciudad Nostalgia”, La geometría de
elementos de la naturaleza y el progreso que te brinda el contraluz del
amanecer mientras camino temprano y somnoliento reflexionando en torno a su naturaleza
encontrada (Nature Trouvée) y
la posibilidad de relación plástica que existe entre ellos que
parecieran tan diametralmente opuestos. Entonces mi trabajo es el resultado de
un proceso evolutivo que pasa de la foto a la síntesis en blanco y negro,
diluyendo su espacialidad en un solo plano y de ahí a la grafica exagerada, y
posteriormente en una nueva serie, alimentada de elementos complementarios como
sucede en mí favorita “VERSUS”.
Por lo regular la gente que conoce mi
trabajo me dice sin saberlo: “eres
arquitecto” y yo respondo: “si ¿Como
lo sabes?” Es que no podrías no serlo, nomas de ver tu lente me queda
claro, yo simplemente respondo: nadie puede negar la cruz de su parroquia.
¿Quiénes o qué objetos de estudio te inspiran al
momento de crear?
Mi trabajo se centra en dos conceptos
principales: la naturaleza y el “progreso” y pongo el segundo entre comillas
porque en realidad aquellos elementos gráficos con que lo relaciono son una
especie de sátira pues el progreso es una noción tan pero tan ambigua; entonces
me clavo mucho en su inconclusión, la cual desde mi punto de vista podría
considerarse una especie de burla pero también de crítica. Por ejemplo, las
varillas de las construcciones interminadas características de las zonas
periféricas de la ciudad conocidas como las “varillas de la esperanza” -pues
representan una aspiración colectiva al piso siguiente, que llegara un día, tal
vez-. Encuentro en ellas una
belleza intrínseca casi al mismo nivel de la armonía que te ofrece la geometría
del muérdago que cuelga de un árbol cuya existencia está condenada por cargar
con él a cuestas.
Estos dos elementos los complemento
con otros dos; los cuatro considero, expresan la gran contradicción de las
sociedades contemporáneas, pero son tan influyentes que dictan la mayoría de
los patrones y dinámicas sociales, me refiero a la religión y al dinero. Me
encanta identificar y registrar la materialización del despilfarro de nuestros hábitos
cotidianos, por ejemplo, en las azoteas de los edificios son muy comunes los módulos
de tendederos, estos cuadros de malla ciclónica que los coronan y que en
realidad se utilizan como bodegas de los objetos que no sirven mas, pero que se
guardan a partir de una especie de culto por la memoria y la melancolía… El
hecho de pensar que si fueran forrados con bolsas de plástico o pedazos de
cartón, estos podrían ofrecer soluciones de vivienda –como las existentes en
los barrios marginales- pero ubicados en colonias céntricas; su aprovechamiento
racional representaría soluciones a necesidades de espacio y territorio bien
innovadoras. Me sorprende mucho
como esta cultura del despilfarro se ha materializado al grado tal de que se
vendan y consuman camisas con doble cuello en una sociedad marcada por grandes
diferencias sociales, el otro día observaba en el metro a un portador de estas
camisas, completamente indiferente con la presencia de un niño de 8 años que
vendía chicles, cuya camisa rasgada pedía a gritos el segundo cuello de este,
que serviría más bien como parche para cubrir sus rasgaduras.
¿Cuál crees que es el papel del artista con
respecto a la sociedad?
Depende a qué tipo de artista te
refieras y a que segmento de la sociedad…, hoy veía mientras desayunaba en una
fondita de comida popular en el centro histórico una emisión “homenaje” al
aniversario de un artista de TV 7 cuyo papel fuera de las telenovelas, se
limitaba a fingir el llanto con kleenex
en mano mientras su padre contaba anécdotas de su infancia, a disfrazar su frustración
mientas su esposa contaba historias de sobrevivencia por lo que representa
vivir con tal personaje y a contener en sus gestos su amor verdadero, limitado
y oculto en un closet-casillero de gimnasio, representado por uno de sus
mejores amigos, papi fake, muscle man… Que te puedo decir, vivimos en un mundo
de apariencias.
A mí me resulta más profundo y
autentico ver al mendigo que se revuelca “entre monas” batallando con sus
cuestiones existenciales y distorsionadas, mientras su cerebro se derrite al
compas del thinner… siempre tan crudo, evidente y vivo; como tener el chile de fuera y una
masturbación en honor a la actriz del “TV Notas” que acaba de ser internada por
crisis nerviosa, dicha de otra forma overdosse…
aquella que aparece en primera plana en el puesto de periódicos. Así entonces,
el mendigo sin domicilio fijo (Sans Domicile Fixe) devuelve a la
sociedad que lo ignora su indiferencia como moneda de cambio, a través de actos
que la misma condena, juzga y critica, como bien dijera Lennon “Vivimos en un mundo donde nos escondemos
para hacer el amor, mientras la violencia se practica a plena luz del día...” Creo
que el papel de aquellos que cargan con una naturaleza creativa incontrolable
es el de hacer evidente aquello que se ignora por obviedad en una ciudad donde
reina la prisa y el ritmo de trabajo para dar resultados que son para ayer, que
niegan e ignoran el valor del presente, que no dan lugar al futuro, a la
esperanza.
Para mí, aquellas manifestaciones que
me tocan las fibras, inspiran y alimentan el alma, son las que dejan a un lado
la necesidad del reconocimiento personal y la pizca de poder, seguras de que
eso justamente es lo que menos se necesita para sobrevivir. Para vivir y
expresarse creativamente se
requiere apertura del espíritu y abandono de dogmas, ponerse al mismo nivel de
relación con Armando, el teporocho que le dicen “el mil”, ¿por qué? Porque
siempre anda a mil por hora; pero que en el fondo es una buena persona, que te
abre las puertas de su casa de cartón en Naucalpan y una vez que entras en su
sala te dice: “mira fresa, esos son los
tres cuadros más importantes de mi vida, el primero es la boda de mis padres
que no veo hace más de diez años y no sé que es de ellos; el segundo es de mi
primera comunión y veme aquí, tan ateo e incrédulo ante la luz que esa velita
adornada de encajes y perlas blancas representa” y en ese último te presento a
mi vieja”. El tercero es un recorte del periódico “La Prensa” que muestra
una tetona güera increíble mami fake con
las piernas abiertas, manchado de una plasta blanca que representa su fidelidad
a lo que la imagen y relación intima representan. Entonces le digo: “Es tu ruka
pero a la fecha lo ignora… pues quedo confundida entre la fecha del shooting y la de la publicación”;
simplemente me responde con cara de asombro que eso de “chuting”. Desde la interpretación simbólica y cultural de Armando,
me queda claro que esos tres cuadros ubicados en esa sala con piso de tierra representan
una especie de galería, la del arte de su vida.
¿Que opinas de la nueva escena artística
independiente en México?
La verdad no soy un conocedor del
tema, por ahí leí que el mercado del arte emergente en México es uno de los más
importantes después del chino, no me sorprende, los chinos sobreviven en el
intersticio entre la legalidad y lo prohibido, la verdad los admiro mucho y al
mismo tiempo despiertan en mi unos sentimientos de exclusión dignos de un nuevo
holocausto. Personalmente considero al arte contemporáneo una figura amorfa con
muchas aristas: la de expresiones que no termino de entender por su ambigüedad -tal
vez por mis raíces e historia de vida-; que se desenvuelve muchas veces en el
camino de la especulación y las influencias que lo utilizan como un mecanismo
de “wash and where”, que representa
puertas y formas de escalera ascendente y al mismo tiempo una representación paralela
de lo cotidiano, tan difícil y complejo de llevar a cabo si buscas ser parte de
lo que dicta integrarte a lo cotidiano. Es una historia de amor y odio.
Para mí, creo que lo más relevante,
mas allá de categorizar aquello bueno de lo malo en el arte contemporáneo, son
aquellas emociones que surgen profundamente de identificarte o de repulsión
sobre aquello que los creadores buscan transmitir a través de su obra y lo digo
sin menospreciar porque reconozco cosas que si me despiertan emociones
profundas. Cada vez que voy a una feria de arte me mentalizo y digo bueno esto
es lo que hay y representa un mensaje que alguien busca transmitir, tal vez no
lo entiendas, pero la vida es así, un intercambio de códigos cuyo valor radica
justamente en eso: el sentimiento de apropiación, el de exclusión o el de
indiferencia. Al final, esta mezcla y la forma de asimilarla representa la esencia
de la manera en como uno se relaciona con el exterior, y más que con el exterior,
con los marcos establecidos por las opiniones y la relación de entendimiento
que se generan con la expresión creativa, con formas bien subjetivas y personales de interpretar al mundo.
Sobre las coincidencias y los paralelismos.
Mucha de la gente que tiene contacto
con mi trabajo me pregunta si tengo una influencia directa del trabajo de Jan
Hendrix o si trabaje con él. El único acercamiento que tuve con Jan fue en
2007, yo acababa de regresar de Tulum donde viví 4 años y fui al museo Rufino
Tamayo invitado por un amigo arquitecto en común. Me dijo te presento a Jan, estoy
seguro que tendrán muchas cosas en común para platicar (si mal no recuerdo Jan
como yo acabábamos de terminar con nuestras respectivas relaciones amorosas). Acabo
el happening y caminamos juntos a Paseo de la Reforma para regresar cada uno a
casa, nos despedimos en el momento que el tomo el taxi, yo quería caminar,
necesitaba respirar, mi llegada a la ciudad seguía cargada de emociones y
sorpresas a cada instante marcadas por la monumentalidad de la ciudad de
México, en contraparte con el paraíso del Caribe que acababa de abandonar.
Algún tiempo después en una visita a
Oaxaca, me sorprendió una obra de metal que el maestro Toledo tenía en su
resto, la cual estuvo marcada por la coincidencia y obsesión que yo tenía en
ese momento con la geometría de los arboles a contraluz de la hora azul que el amanecer
brinda. Soy poco curioso así que no indague demasiado sobre el autor, más bien
me tome una foto con la obra de fondo y que circunstancialmente es obra de
Hendrix. Más adelante concluí la serie llamada “Nature Trouvée”, de la cual una
pieza forma parte de la arquitectura del Péndulo en la Roma recién inaugurado. Cada
vez que presumía mi trabajo la gente me
decía ah yo pensé que era el trabajo de Hendrix… a raíz de los
comentarios comencé a indagar en su trabajo y me sigue sorprendiendo el paralelismo
existente sobre la interpretación que ambos tenemos de los elementos de la
naturaleza. Hasta donde se Jan no trabaja con el tema del progreso, me pregunto
si él estaría dispuesto a tomar un café y darme su punto de vista sobre mi
trabajo.
La pregunta queda al aire, mientras
tanto me despido y doy gracias a Valeria el espacio y la oportunidad de
compartir con ustedes un poco de las ideas que giran y dan vueltas en torno a
mi cabeza.
CIUDAD NOSTALGIA
Siempre que veo a Moisés Vargas me intriga. Es raro, porque lo conozco desde que tenía 6 años y de forma más precisa, desde que mi hermano empezó a ir a las maquinitas, pero esa es otra historia… Sin embargo, nunca lo acabo de conocer, las veces que lo veo con esa amplia sonrisa y calidez que lo caracteriza tiene algo nuevo que contar, sobre sus experiencias y su mundo, un mundo que parece otro pero que en realidad es el mismo, sólo que él es especialista en ver aquello que usualmente no nos detenemos a mirar o pensar, y además, tiene una encantadora forma de explicar las cosas, de tal suerte que me siento un poco vulnerable y sorprendida también.
Siempre que veo a Moisés Vargas me intriga. Es raro, porque lo conozco desde que tenía 6 años y de forma más precisa, desde que mi hermano empezó a ir a las maquinitas, pero esa es otra historia… Sin embargo, nunca lo acabo de conocer, las veces que lo veo con esa amplia sonrisa y calidez que lo caracteriza tiene algo nuevo que contar, sobre sus experiencias y su mundo, un mundo que parece otro pero que en realidad es el mismo, sólo que él es especialista en ver aquello que usualmente no nos detenemos a mirar o pensar, y además, tiene una encantadora forma de explicar las cosas, de tal suerte que me siento un poco vulnerable y sorprendida también.
La última vez que nos vimos, tuve
la oportunidad de conocer parte de su trabajo y pude percatarme de que esa
fijación por los detalles que tanto llama mi atención, es la misma que expresa
a través de sus piezas, articuladas con sumo cuidado y en las que, a través de
la manipulación de sus elementos logra cargar de una visión estética y social
muy interesante, como su increíble serie “Ciudad Nostalgia” que trata sobre
letreros de hoteles olvidados en la Ciudad de México, o su serie Nature
Trouvee, misma que podrán apreciar al final de la entrevista en el video que
les linkeamos. Y sin más preámbulos, les comparto la entrevista que le hice.
¿Como inició tu
vocación de artista?
Quisiera diferenciar
una cuestión semántica en torno a tu pregunta; considero que la vocación artística
surge de un deseo o inclinación personal para emprender una actividad que te
brinda aptitudes y conocimientos en un campo específico y que se va construyendo
intelectualmente mediante una formación académica. En mi caso, la obra que
desarrollo ha sido más bien un impulso casi incontrolable que surge de mis
entrañas y que me brinda la oportunidad de reinterpretar elementos de lo
cotidiano a partir de algunos detalles que parecieran imperceptibles para los demás
-según deduzco-, en los cuales, encuentro una oportunidad de especie de
fuga que aligera la carga de mi
trabajo profesional y de la vida en sí. En este sentido creo que el término más
justo en mi caso sería el de portador de una “naturaleza creativa alimentada en
parte por la frustración”…
Te explico, cuando
era joven siempre quise estudiar pintura pero no lo hice por recomendación de
mi madre que me dijo: “primero estudia algo que te de dinero y luego pintas lo
que quieras”… así entonces decidí estudiar arquitectura, a la fecha mi
profesión no me da el dinero que mi madre quisiera, sin embargo mi trabajo
paralelo de foto[grafica] aparte de que
me aligera la frustración por no haber estudiado pintura, comienza poco a poco
a rendir frutos principalmente simbólicos, pues la satisfacción que tengo mas allá
de la financiera –que también es importante- es la que me queda del vacio que
mis piezas dejan al partir. Cuando alguien llega a mi casa y me dice: me gusta
esta o aquella obra, OK cuesta tanto, va me la llevo. Entonces es ese testigo
del recuadro blanco que queda en la pared marcado por el polvo el que me hace
pensar que voy en buen camino y que debo seguir adelante, no por una cuestión
de varo a priori pero si por una
cuestión de expresión personal profunda con la cual se identifican aquellos
que, sin yo ser reconocido en el medio, simplemente le apuestan a tener una
parte de mi en algún espacio suyo.
¿Cuál es tu metodología de trabajo?
Realmente no tengo una metodología,
simplemente me identifico con elementos visuales que en el momento me marcan, dan
vueltas y retumban en la cabeza y ahí mismo los registro; siempre cargo con mi
cámara fotográfica por mi trabajo como urbanista, me encanta el asombro que la
ciudad te ofrece cuando deambulas en ella dispuesto a perderte y a descubrir
cosas nuevas. Me llama mucho la atención la manera y las formas en como los
habitantes se apropian de la ciudad, tan monumental físicamente y tan
irreverente socialmente, que gran contradicción…
Me pasa que de repente me clavo en
los detalles que dejan huella de una temporalidad en riesgo de verse perdida o más
bien ignorada, y es ahí donde digo “antes
de que se pierda hay que registrarla y reinterpretarla”, pues dicha temporalidad
está cargada de una belleza intrínseca que vale la pena dejar plasmada,
materializarla en papel y compartirla, utilizando como herramienta de trabajo
una simple cámara fotográfica digital”. De esta relación de asombro y vínculo
intangible surge una obsesión que define el tema y la serie: los letreros
viejos de cines, hoteles o tiendas de esta “Ciudad Nostalgia”, La geometría de
elementos de la naturaleza y el progreso que te brinda el contraluz del
amanecer mientras camino temprano y somnoliento reflexionando en torno a su naturaleza
encontrada (Nature Trouvée) y
la posibilidad de relación plástica que existe entre ellos que
parecieran tan diametralmente opuestos. Entonces mi trabajo es el resultado de
un proceso evolutivo que pasa de la foto a la síntesis en blanco y negro,
diluyendo su espacialidad en un solo plano y de ahí a la grafica exagerada, y
posteriormente en una nueva serie, alimentada de elementos complementarios como
sucede en mí favorita “VERSUS”.
Por lo regular la gente que conoce mi
trabajo me dice sin saberlo: “eres
arquitecto” y yo respondo: “si ¿Como
lo sabes?” Es que no podrías no serlo, nomas de ver tu lente me queda
claro, yo simplemente respondo: nadie puede negar la cruz de su parroquia.
¿Quiénes o qué objetos de estudio te inspiran al
momento de crear?
Mi trabajo se centra en dos conceptos
principales: la naturaleza y el “progreso” y pongo el segundo entre comillas
porque en realidad aquellos elementos gráficos con que lo relaciono son una
especie de sátira pues el progreso es una noción tan pero tan ambigua; entonces
me clavo mucho en su inconclusión, la cual desde mi punto de vista podría
considerarse una especie de burla pero también de crítica. Por ejemplo, las
varillas de las construcciones interminadas características de las zonas
periféricas de la ciudad conocidas como las “varillas de la esperanza” -pues
representan una aspiración colectiva al piso siguiente, que llegara un día, tal
vez-. Encuentro en ellas una
belleza intrínseca casi al mismo nivel de la armonía que te ofrece la geometría
del muérdago que cuelga de un árbol cuya existencia está condenada por cargar
con él a cuestas.
Estos dos elementos los complemento
con otros dos; los cuatro considero, expresan la gran contradicción de las
sociedades contemporáneas, pero son tan influyentes que dictan la mayoría de
los patrones y dinámicas sociales, me refiero a la religión y al dinero. Me
encanta identificar y registrar la materialización del despilfarro de nuestros hábitos
cotidianos, por ejemplo, en las azoteas de los edificios son muy comunes los módulos
de tendederos, estos cuadros de malla ciclónica que los coronan y que en
realidad se utilizan como bodegas de los objetos que no sirven mas, pero que se
guardan a partir de una especie de culto por la memoria y la melancolía… El
hecho de pensar que si fueran forrados con bolsas de plástico o pedazos de
cartón, estos podrían ofrecer soluciones de vivienda –como las existentes en
los barrios marginales- pero ubicados en colonias céntricas; su aprovechamiento
racional representaría soluciones a necesidades de espacio y territorio bien
innovadoras. Me sorprende mucho
como esta cultura del despilfarro se ha materializado al grado tal de que se
vendan y consuman camisas con doble cuello en una sociedad marcada por grandes
diferencias sociales, el otro día observaba en el metro a un portador de estas
camisas, completamente indiferente con la presencia de un niño de 8 años que
vendía chicles, cuya camisa rasgada pedía a gritos el segundo cuello de este,
que serviría más bien como parche para cubrir sus rasgaduras.
¿Cuál crees que es el papel del artista con
respecto a la sociedad?
Depende a qué tipo de artista te
refieras y a que segmento de la sociedad…, hoy veía mientras desayunaba en una
fondita de comida popular en el centro histórico una emisión “homenaje” al
aniversario de un artista de TV 7 cuyo papel fuera de las telenovelas, se
limitaba a fingir el llanto con kleenex
en mano mientras su padre contaba anécdotas de su infancia, a disfrazar su frustración
mientas su esposa contaba historias de sobrevivencia por lo que representa
vivir con tal personaje y a contener en sus gestos su amor verdadero, limitado
y oculto en un closet-casillero de gimnasio, representado por uno de sus
mejores amigos, papi fake, muscle man… Que te puedo decir, vivimos en un mundo
de apariencias.
A mí me resulta más profundo y
autentico ver al mendigo que se revuelca “entre monas” batallando con sus
cuestiones existenciales y distorsionadas, mientras su cerebro se derrite al
compas del thinner… siempre tan crudo, evidente y vivo; como tener el chile de fuera y una
masturbación en honor a la actriz del “TV Notas” que acaba de ser internada por
crisis nerviosa, dicha de otra forma overdosse…
aquella que aparece en primera plana en el puesto de periódicos. Así entonces,
el mendigo sin domicilio fijo (Sans Domicile Fixe) devuelve a la
sociedad que lo ignora su indiferencia como moneda de cambio, a través de actos
que la misma condena, juzga y critica, como bien dijera Lennon “Vivimos en un mundo donde nos escondemos
para hacer el amor, mientras la violencia se practica a plena luz del día...” Creo
que el papel de aquellos que cargan con una naturaleza creativa incontrolable
es el de hacer evidente aquello que se ignora por obviedad en una ciudad donde
reina la prisa y el ritmo de trabajo para dar resultados que son para ayer, que
niegan e ignoran el valor del presente, que no dan lugar al futuro, a la
esperanza.
Para mí, aquellas manifestaciones que
me tocan las fibras, inspiran y alimentan el alma, son las que dejan a un lado
la necesidad del reconocimiento personal y la pizca de poder, seguras de que
eso justamente es lo que menos se necesita para sobrevivir. Para vivir y
expresarse creativamente se
requiere apertura del espíritu y abandono de dogmas, ponerse al mismo nivel de
relación con Armando, el teporocho que le dicen “el mil”, ¿por qué? Porque
siempre anda a mil por hora; pero que en el fondo es una buena persona, que te
abre las puertas de su casa de cartón en Naucalpan y una vez que entras en su
sala te dice: “mira fresa, esos son los
tres cuadros más importantes de mi vida, el primero es la boda de mis padres
que no veo hace más de diez años y no sé que es de ellos; el segundo es de mi
primera comunión y veme aquí, tan ateo e incrédulo ante la luz que esa velita
adornada de encajes y perlas blancas representa” y en ese último te presento a
mi vieja”. El tercero es un recorte del periódico “La Prensa” que muestra
una tetona güera increíble mami fake con
las piernas abiertas, manchado de una plasta blanca que representa su fidelidad
a lo que la imagen y relación intima representan. Entonces le digo: “Es tu ruka
pero a la fecha lo ignora… pues quedo confundida entre la fecha del shooting y la de la publicación”;
simplemente me responde con cara de asombro que eso de “chuting”. Desde la interpretación simbólica y cultural de Armando,
me queda claro que esos tres cuadros ubicados en esa sala con piso de tierra representan
una especie de galería, la del arte de su vida.
¿Que opinas de la nueva escena artística
independiente en México?
La verdad no soy un conocedor del
tema, por ahí leí que el mercado del arte emergente en México es uno de los más
importantes después del chino, no me sorprende, los chinos sobreviven en el
intersticio entre la legalidad y lo prohibido, la verdad los admiro mucho y al
mismo tiempo despiertan en mi unos sentimientos de exclusión dignos de un nuevo
holocausto. Personalmente considero al arte contemporáneo una figura amorfa con
muchas aristas: la de expresiones que no termino de entender por su ambigüedad -tal
vez por mis raíces e historia de vida-; que se desenvuelve muchas veces en el
camino de la especulación y las influencias que lo utilizan como un mecanismo
de “wash and where”, que representa
puertas y formas de escalera ascendente y al mismo tiempo una representación paralela
de lo cotidiano, tan difícil y complejo de llevar a cabo si buscas ser parte de
lo que dicta integrarte a lo cotidiano. Es una historia de amor y odio.
Para mí, creo que lo más relevante,
mas allá de categorizar aquello bueno de lo malo en el arte contemporáneo, son
aquellas emociones que surgen profundamente de identificarte o de repulsión
sobre aquello que los creadores buscan transmitir a través de su obra y lo digo
sin menospreciar porque reconozco cosas que si me despiertan emociones
profundas. Cada vez que voy a una feria de arte me mentalizo y digo bueno esto
es lo que hay y representa un mensaje que alguien busca transmitir, tal vez no
lo entiendas, pero la vida es así, un intercambio de códigos cuyo valor radica
justamente en eso: el sentimiento de apropiación, el de exclusión o el de
indiferencia. Al final, esta mezcla y la forma de asimilarla representa la esencia
de la manera en como uno se relaciona con el exterior, y más que con el exterior,
con los marcos establecidos por las opiniones y la relación de entendimiento
que se generan con la expresión creativa, con formas bien subjetivas y personales de interpretar al mundo.
Sobre las coincidencias y los paralelismos.
Mucha de la gente que tiene contacto
con mi trabajo me pregunta si tengo una influencia directa del trabajo de Jan
Hendrix o si trabaje con él. El único acercamiento que tuve con Jan fue en
2007, yo acababa de regresar de Tulum donde viví 4 años y fui al museo Rufino
Tamayo invitado por un amigo arquitecto en común. Me dijo te presento a Jan, estoy
seguro que tendrán muchas cosas en común para platicar (si mal no recuerdo Jan
como yo acabábamos de terminar con nuestras respectivas relaciones amorosas). Acabo
el happening y caminamos juntos a Paseo de la Reforma para regresar cada uno a
casa, nos despedimos en el momento que el tomo el taxi, yo quería caminar,
necesitaba respirar, mi llegada a la ciudad seguía cargada de emociones y
sorpresas a cada instante marcadas por la monumentalidad de la ciudad de
México, en contraparte con el paraíso del Caribe que acababa de abandonar.
Algún tiempo después en una visita a
Oaxaca, me sorprendió una obra de metal que el maestro Toledo tenía en su
resto, la cual estuvo marcada por la coincidencia y obsesión que yo tenía en
ese momento con la geometría de los arboles a contraluz de la hora azul que el amanecer
brinda. Soy poco curioso así que no indague demasiado sobre el autor, más bien
me tome una foto con la obra de fondo y que circunstancialmente es obra de
Hendrix. Más adelante concluí la serie llamada “Nature Trouvée”, de la cual una
pieza forma parte de la arquitectura del Péndulo en la Roma recién inaugurado. Cada
vez que presumía mi trabajo la gente me
decía ah yo pensé que era el trabajo de Hendrix… a raíz de los
comentarios comencé a indagar en su trabajo y me sigue sorprendiendo el paralelismo
existente sobre la interpretación que ambos tenemos de los elementos de la
naturaleza. Hasta donde se Jan no trabaja con el tema del progreso, me pregunto
si él estaría dispuesto a tomar un café y darme su punto de vista sobre mi
trabajo.
La pregunta queda al aire, mientras
tanto me despido y doy gracias a Valeria el espacio y la oportunidad de
compartir con ustedes un poco de las ideas que giran y dan vueltas en torno a
mi cabeza.



+Nature+Trouvee.jpg)


He tenido oportunidad de ser testigo de la obra de Moi, y efectivamente es un mágico redescubrimiento de lo cotidiano. Muy recomendable.
ResponderEliminar